lunes, 6 de octubre de 2014

incomprendido

historia incomprendida de un chico incomprendido

una tarde de noviembre, el día 2 para ser exacto, y el servicio de emergencias estaba de fiesta, como si no le importara a la gente, la vida me abrió los brazos diciéndome que no debería importarme eso ahora, tan solo que me esforzara y que mi cara se dejara ver en todo el mundo desde ese entonces para dentro de unos 25 años mínimo, entonces, a lo largo de mi vida pude entender que grandes cosas se me avecinaban.

Con una actitud tan centrada en asuntos de importancia, y con insistencia a conseguir los objetivos que se me han propuesto llegan a definir en mi una personalidad de tenacidad y dedicación en lo que a la severidad de la situación se requiere, actitudes que encajarían con alguien que quiso pertenecer a las fuerzas del orden durante su corta infancia.

La gente pregunta acerca de las cosas que debí haber hecho para poder decirme a mi mismo si valgo la pena, yo solo les contestaba, mírame y verás, y así paso: ganar una competencia de vehículos mono plaza, salvar la ayudar a la gente a encontrar sus direcciones, salvar a una persona de sufrir un atropello, recuperar un animal perdido, son solo algunas de las cosas que se pueden notar en mi.

pero si algo me hace sentir diferente es la manera de como la muerte me quiso llevar muchas veces, entre ellas, sufrir una caída de 6 metros de altura, o la vez en que casi pierdo el conocimiento al desarrollarse mi alergia: recuerdo pasé más de 2 años sin disfrutar las delicias de un almuerzo común y corriente, solo pasaba mis días con agua, arroz y una que otra semilla de soja, me sentía prisionero de mis tentaciones en ese entonces, tan severa era mi alergia que no podía salir de casa, la lluvia me producía un sarpullido tan espantoso que la única manera de quitármelo era con las inyecciones que mi madre tenia en el armario, y qué decir de jugar bajo los rayos del sol, me daba hinchazón y quemaduras de tal manera que se me hacia difícil moverme debido al ardor, como si estuviera expuesto al sol de verano durante toda la mañana.O la vez que me cayo una piedra en la cabeza, de ser más exactos en la cara, en la parte del ojo izquierdo, del cual tendría problemas más adelante. También el día que cometieron una negligencia conmigo al equivocarse de medicina, haciendo que me de convulsiones y me de un problema de envenenamiento, que por suerte no era grave.

y a pesar de todo lo que me pasaba tenía que ir a hacer lo que tenía que hacer: asistir a mis talleres, presentarme a dar mis exámenes y estar atento a los deberes que se me asignaban en clase, porque simple y llanamente era mi obligación.

¿y qué es lo que vas a hacer ahora Nando? me preguntan, solo digo hacer lo que tengo que hacer, debo confesar y hacer cuenta de que el yo de ahora es muy diferente al yo de hace dos años, y a veces entro en conflicto con mi identidad, debido a que por ciertas situaciones me vi obligado a cambiar.

antes era una persona que trabajaba con un código de lealtad y compañerismo muy estrictos, siempre estaba pendiente del otro y ayudar al que me necesitara, pero todo eso acabo cuando entre a estudiar a la universidad, allí, si bien en el comienzo me hice de compañía de personas que yo creía eran diferentes, me di cuenta luego que no eran lo que yo creía como personas en donde apoyar mi hombro.

y allí fue donde mis verdaderos problemas empezaron; mis problemas relacionados con mis principios.

entré en depresión debido a que mi visión del mundo se decoloró, empece a trabajar solo, me empecé a aislar, dejar que todos se fueran al mismísimo infierno, empecé a ser un desgraciado de primera, de aquellos que no le aguantan ni una mísera broma a nadie si es que no está de humor, la clase de persona que te utilizaría haciéndose pasar como un amigo, y al momento de demostrar que no valías te tiraba, por una semana entré en conflicto con eso, pero pude comprender que primero era uno y después el resto

si algo de mi esencia quedara atrapada en una frase, sería esta:

"solo quería mantenerme firme, actuar con mis principios, pero un hombre tiene necesidades que satisfacer, y prioridades que cumplir, primero uno debe velar por su propio yo, antes había color, hoy, los paisajes a mi alrededor están en blanco y negro, y de vez en cuando, un rojo tan oscuro como el vino"


viernes, 22 de agosto de 2014

El Gran Escenario

Erase el día de ayer, y como siempre, esperando para hacer unas cosas sencillas, me topé con la puerta de lo que será el teatro dentro de unos meses, la puerta tan brillante y barnizada, con color marrón tirando para caramelo, me llamaba la atención, y lo mejor de todo alguien había dejado una llave en la puerta, como si alguien me dijera que entre, no lo pensé dos veces y lo hice. 

Al entrar vi el teatro y me quedé pasmado, todo estaba tan limpio, tan nuevo, como si nadie hubiera pisado el lugar antes, los acabados eran impecables, el suelo de madera y lustrada, los barandales también de madera, estaban barnizados, las cortinas de color rojo oscuro, de terciopelo, y con bordes dorados, las sillas de los espectadores parecían butacas de cine, de colores negro y azul oscuro, al sentarme ahí me sentía en unos de esos cines de los años 30, con prestaciones de la era actual claro.

Al momento de caminar hacia el escenario, me sentía una estrella debido a los focos de las luces que estaban en el suelo, y brillaban más fuertes que una linterna común, ya encima del escenario, pude notar tres sillas de la época colonial y una mesa de la misma antigüedad, pero se veían nuevas, como si recién las hubieran hecho, me quede asombrado, todo un escenario, solo para mi por unas horas, hasta que escuché voces afuera, sentía que iba a ser descubierto, así que salí antes de que llegaran las autoridades.

Esas experiencias no se olvidan.
                                                      Fin